De Excels rotos a un solo hilo por cliente.
La base de clientes vivía en media docena de Excels mal hechos y en el WhatsApp personal de cada vendedor. El seguimiento era cero: nadie sabía cuántos leads se perdían.

Cada vendedor guardaba sus contactos donde podía: un Excel propio, notas sueltas, el chat de WhatsApp. La información estaba duplicada, desactualizada y partida en pedazos. Un lead entraba y, con suerte, alguien lo atendía. Nadie podía decir cuántos quedaban sin respuesta ni en qué etapa estaba cada oportunidad.
Criterio. Proceso. Herramienta.
Criterio
Antes de automatizar nada, mapeamos cómo entra y cómo muere un lead. La decisión fue clara: primero un solo lugar de verdad para los clientes, después la herramienta.
Proceso
Definimos las etapas reales del negocio —entra, califica, visita, oferta, cierre— y quién responde en cada una. El proceso primero en papel; recién entonces, en software.
Herramienta
Unificamos todo en un CRM. Un agente recibe el lead, lo califica y lo asigna al vendedor correcto, con recordatorios automáticos para que ningún seguimiento se caiga.
- Un solo hilo por cliente: los Excels duplicados desaparecieron.
- El equipo dejó de adivinar y empezó a saber qué lead sigue, quién lo tiene y qué falta.
- Ningún seguimiento depende de que alguien se acuerde.